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Familias enteras se meten al río en sector peligroso de Nemesio Parma.

La bajada de lanchas, sitio privado de fácil acceso en el que se suelen bañar muchos vecinos.Sectores no habilitados para acceder al agua.

La muerte de un menor ahogado en el río Paraná, en la zona de Nemesio Parma, generó conmoción, pero también puso sobre el tapete una vez más el uso de sectores no habilitados para acceder al agua.

 

Brian Ezequiel Gurouski tenía 14 años y se metió el domingo último al río junto a un grupo de amigos y desapareció. Minutos más tarde, fue hallado sin vida.

 

El sitio en el que buscaban diversión los adolescentes se encuentra frente al Parque Industrial, en el sector de bajada de lanchas frente al acceso al futuro puerto capitalino.

 

Se trata de un lugar de gran profundidad, precisamente para permitir que atraquen embarcaciones, cuenta con un cerco perimetral y un portón que reposa sobre la tierra, cubierto de yuyos. El acceso es, por lo tanto, sencillo y los lugareños coinciden en que, pese a su peligrosidad, gente de todas las edades -principalmente jóvenes, pero hasta familias enteras- se acerca al sitio e ingresa al agua, que no está en las mejores condiciones de salubridad por terminar en una pequeñísima bahía.
Por supuesto, no cuenta con boyado ni seguridad alguna, mientras que sí hay personal de vigilancia enfrente, en el lugar donde se ubican los ferrys y el proyectado puerto.

 

De este modo, las altas temperaturas del verano, la necesidad de refrescarse y la ausencia de opciones habilitadas para el esparcimiento deriva en el ingreso al Paraná por donde se pueda, en una costa que ha sufrido notables variaciones en las últimas décadas y que esconde sorpresas desagradables, incluida una lamentable muerte, como la de Brian.

 

En Nemesio Parma, las distancias son un tema ineludible para los pobladores. Es que oficinas públicas y privadas, comercios y otros lugares quedan lejanos, son escasas las líneas de colectivo (que llegan en forma muy espaciada) y trasladarse a alguno de los balnearios habilitados exige gastos y tiempo.

 

A mitad de camino (simbólicamente, pero para nada en la realidad), está el Paraíso Costero, un lejano balneario informal que convoca a mucha gente, especialmente los fines de semana.

 

Es un sitio de difícil acceso, a unos seis kilómetros del Parque Industrial, sobre un camino de tierra con tramos deteriorados y con animales sueltos hacia el final del recorrido, en esos 2 mil metros desde el último barrio, hasta donde llega el colectivo.
Paraíso Costero cuenta con un parquizado natural en buen estado de mantenimiento, boyas para delimitar un pequeño sector de baja profundidad, apto para que puedan bañarse niños, exigencia de Prefectura Naval, según señalaron los cuidadores del predio, a la sazón, el final de la calle.

 

A un lado, área arbolada en la que incluso suelen instalarse carpas y afirman que hay buena pesca. Del otro lado, las puntas del raleo superficial que dan cuenta de hasta dónde llegaba el monte antes de la suba en la cota del Paraná.

 

Del otro lado, plantaciones de soja en Paraguay y un lujoso club de río que resulta privativo para los habitantes de estos lares, quienes se aventuran a meterse en lugares prohibidos y arriesgan sus vidas para pasar el verano.fuente(elterritorio.com.ar)

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