Ricardo Centurión rompió el silencio e hizo confesiones sobre sus escándalos en Boca
"Ricky" volvió a hablar a más de cuatro meses de su salida de Boca y contó sus sensaciones. "Me porté mal, lo admito", reconoció
Fotos con armas. Accidentes de tránsito. Escándalos en boliches. Denuncias por violencia de género. Con apenas 24 años, Ricardo Centurión cuenta con un historial repleto de polémicas que lo obligó a exiliarse en el fútbol italiano tras una conflictiva negociación con Boca. A más de 4 meses de su partida de Argentina, el mediocampista se confesó en una entrevista radial.
"Yo sÃ, me porté mal. Lo admito. Me porté mal, hice mis cagadas. Pero también me jodieron mucho. No me dejaban. Te juro que me sentÃa perseguido por mi propia sombra. Y eso es feo. Al estar acá, tengo paz", explicó Ricky en diálogo con el programa Closs Continental (AM 590).
"La última vez yo venÃa de la reunión y es verdad que me fui a un boliche en Lanús, pero vienen y me sacan una foto con flash en la cara… ¿Me decÃs que no está armado? ¿que no te mandan? ¿que no saben? Me sentÃa que tenÃa una sombra", señaló sobre el último escándalo en un local bailable que terminó inclinando la balanza para su salida de Boca.
Centurión reconoció que modificarÃa sus actitudes si se le presentara la oportunidad: "Por qué no me quedé jugando a las cartas, a la Play o a cualquier cosa. Uno en el momento toma decisiones, las hace y me costó irme del club. Si puedo volver el tiempo atrás, obviamente lo cambiarÃa".
Actualmente en el Genoa de Italia, advirtió que "todavÃa hay cosas" que no logró superar y señaló: "Fui un pendejo en hacer un montón de cosas que no debÃa hacer".
"No podÃa estar más allá. Por mà mismo y mi familia. Yo fallé. Hasta el último dÃa fallé. A Guillermo no le podÃa decir nada: le tenÃa que dar la mano, un abrazo e irme. Me bancó hasta donde pudo", afirmó.
Centurión osciló constantemente entre la autocrÃtica y las acusaciones a los ajenos: "No creo poder volver a Boca. No podrÃa porque no soy un pibe de quedarme quieto. Me gusta ir a la casa de mi tÃa, ir a algún lado con mis amigos. Para sentirme perseguido si un dÃa libre me tomo una cerveza, o si estoy en un shopping, viene una piba a sacarse una foto y ya me inventan esto o me digan lo otro. No podrÃa. Y después terminan diciendo que yo le hago mal a Boca".
"Ponele que vuelva a Boca, me tengo que encerrar en mi casa. Estar con mi novia y decirle que no vamos al shopping… No puedo vivir asÃ", explicó.
Según el mediocampista surgido de Racing, el entrenador de Boca lo cuidó "hasta donde pudo" y todavÃa espera tener una charla con el presidente Daniel Angelici, a quien criticó ferozmente al marcharse: "Me debo una charla. Seguramente terminará bien. Uno en caliente dice un montón de cosas. Yo cuando me estaba yendo de Boca estaba recontra caliente y pasó lo que pasó. Ya ni él ni Guillermo tenÃan la fuerza para defenderme.
"Yo me hago cargo de mi cosas, no de la de los demás, que me hicieron cargo a mÃ, porque me mataron por todos lados. Y hay que aguantar que digan negro villero o cabeza de tacho. Si nadie sabe de dónde vengo, si me faltó un plato de comida, si lloré o reÃ. Nadie lo sabe", subrayó.
