La foto que simboliza un hecho histórico: Gisela Trucco, primera jueza asistente de la Superliga
La oriunda de Rafaela debutó en una terna arbitral en el empate entre Defensa y Justicia y Olimpo: redondeó una buena actuación y tuvo dos i
La foto es el sÃmbolo de un comienzo. Los zapatos de taco, junto al bolso, en el vestuario de los árbitros del estadio de Defensa y Justicia. Pertenece al programa radial Metro y Medio, que la acompañó en una jornada histórica: Gisela Trucco se convirtió en la primera jueza asistente en integrar una terna arbitral en un partido de la Primera División de la Argentina: por la séptima fecha de la Superliga, munida del banderÃn, acompañó a Fernando Rapallini en el partido entre el Halcón de Varela y Olimpo de BahÃa Blanca.
La Gringa, tal su apodo, de 29 años, es oriunda de Rafaela, Santa Fe, y es hermana de Silvio Trucco, árbitro internacional con experiencia en Primera. Su currÃculum ya ostentaba partidos en la B Nacional, como asà también la participación en otro suceso: el martes 25 de octubre de 2016 encabezó una terna arbitral Ãntegramente formada por mujeres en un partido entre Sarmiento de Chaco y Américo Tesorieri de La Rioja, por la última fecha de la segunda fase del Federal A. Sus asistentes fueron Gisela Bossio y Nadya Chiarotti.
Gisela redondeó una muy buena actuación, al punto que acertó en las dos acciones más complejas en las que debió intervenir. A los 41 minutos de la segunda parte, en el gol de Depetris, la jugada se ensució ante la salida lejana del arquero Arias y el atacante de Olimpo terminó cabeceando al gol con dos defensores habilitándolo. Trucco convalidó correctamente. Y, ya en tiempo de descuento, levantó el banderÃn con pericia ante un ataque de los bahienses.
Antes del encuentro recibió el aplauso de la parcialidad de Defensa. Finalizado el partido, Fernando Rapallini y su colega de lÃnea, Ezequiel Brailovsky, se acercaron a saludarla. Y, uno por uno, los futbolistas de Defensa y de Olimpo se acercaron y la felicitaron, situación que la hizo emocionar. La imagen de Gisela, con los ojos llorosos, fue otro sÃmbolo. El preciso punto final de una historia o, mejor dicho, de una jornada histórica.
