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Cuatro jefes del Servicio Penitenciario van a juicio por "vender" salidas, visitas Ãntimas y celulares a los presos.
Los cuatro funcionarios habrÃan ofrecido alojamiento en el sector de enfermerÃa de la UP-III para preso.
La facilitación de teléfonos celulares, visitas Ãntimas exclusivas y salidas de presos sin autorización y hasta la venta en despensas de los alimentos destinados a los internos de la Unidad Penal III, son los principales motivos por lo que cuatro exdirectores y jefes del Servicio Penitenciario Provincial serán juzgados.
La escandalosa causa, que oportunamente saltara a la opinión pública a través de las páginas de PRIMERA EDICIÓN, fue elevada a juicio durante los últimos dÃas por el juez de Instrucción 1 de Eldorado, Roberto Horacio Saldaña.
César FlorentÃn Barberán (49), Edelmiro Javier Núñez (45), Carlos Alberto Cabrera (42) y Hugo VÃctor Flores (43) fueron investigados por una serie de irregularidades de naturaleza delictiva que se habrÃan registrado entre los años 2011 y 2013.
Beneficios a varios internos a cambio de dinero o dádivas. Por ejemplo: la confección de precarias carpas para visitas Ãntimas no autorizadas, en uno de los patios de la prisión eldoradense o la facilitación de teléfonos celulares.
Entre las presuntas irregularidades de los acusados, las más graves serÃan las salidas transitorias sin la autorización judicial a los internos, quienes hasta se habrÃan trasladado en una camioneta del SPP.
Los cuatro funcionarios habrÃan ofrecido alojamiento en el sector de enfermerÃa de la UP-III para presos que no sufrÃan de ninguna enfermedad o lesión y eran visitados, fuera de los horarios y dÃas establecidos, por familiares y allegados.
Incluso, siempre mediante dinero u otra forma de pago, permitÃan la tenencia de teléfonos móviles a los internos. Los “alquilaban o vendÃan†y luego se los quitaban en requisas para volver a ser ofrecidos por un monto determinado de billetes.
Sin autorización del Tribunal Penal de Eldorado, estos jefes penitenciarios habrÃan permitido que los internos salieran a trabajar y visitaran a sus familiares. Cuando se denunció lo sucedido, se remarcó que ni siquiera telefónicamente se ordenó el beneficio.
También se registraron salidas de un preso para trabajar en un taller mecánico que le prestaba servicio a las unidades de traslado de la UP-III. La acción de concretaba con un oficio que por única vez el Tribunal Penal le habrÃa otorgado para visitar un familiar directo en Posadas.
En otro de los casos investigados, se detectaron constantes salidas de un condenado para trabajar en un aserradero de Dos de Mayo y también a cumplir labores de albañilerÃa en otros emprendimientos privados o relacionados con los mismos jefes que los beneficiaban.
Pequeña constructora
Los privilegios que otorgaban los “jefes†de la prisión incluyeron “visitas Ãntimas†sin autorización alguna y que habrÃan sido pagadas con dinero en efectivo o cumpliendo las labores de albañilerÃa extramuro, cuyos servicios eran cobrados por los propios directores.
Todos los beneficios sin autorización eran negociados por dinero en efectivo o especies. Incluso las denominadas “carpas del amor†destinadas a las “visitas especiales Ãntimasâ€.
Estas pequeñas habitaciones se montaron con estructuras precarias de lona, plástico y pedazos de madera, en el patio de un pabellón, a la vista de todos y sin el menor permiso correspondiente solicitado. Por ejemplo, el de un certificado o estudios médicos que acrediten la perfecta salud de la persona que iba a visitar al interno.
Las testimoniales comprometieron a los cuatro acusados. Tal el caso de la declaración de un preso que reconoció haberle comprado un celular a un guardia del pabellón y que el mismo le fue quitado en una posterior requisa. Lo llamativo fue que el teléfono le volvió a ser ofrecido por uno de los jefes por 500 pesos en efectivo.
A la madre de este preso, dÃas después, uno de los jefes acusados le solicitó el mismo monto por sacar de la celda de aislamiento a su hijo. HabrÃa abonado el pedido pero la salida nunca se concretó.
Pero las formas de pago no incluÃan dinero y servicios de albañilerÃa únicamente. Uno de los casos para que un preso permanezca en enfermerÃa, sin que nada le doliera, se saldó con una carga de machimbre de pino y retazos de otras maderas.
Los beneficios de recibir visitas fuera de horario y sin requisas pertinentes también habrÃan sido cancelados con vales de combustible entregados a los jefes y directores mencionados.
La comida también
Las testimoniales en la causa indican que uno de los encartados habrÃa autorizado salidas de una de las camionetas de traslado de reclusos de la institución cargada de mercaderÃas que se vendÃa en despensas y almacenes no muy lejos de la cárcel.
Estos envÃos de alimentos incluyeron cortes de carne que correspondÃan a la población penal. La distribución de la mercaderÃa se hacÃa de noche y con internos que cumplÃan el servicio de sÃmiles repositores y como parte de pago para que le autorizaran las visitas de familiares sin visto alguno de autoridad judicial competente.
Barberán, Núñez, Cabrera y Flores fueron acusados por “abuso de autoridad y violación de deberes de funcionario públicoâ€.
En los casos de Núñez, Cabrera y Barberán se le suma la presunta autorÃa en casos de “exacciones ilegales o concusión y peculadoâ€.
Encuadre legal
El delito de “Peculado†-en otras palabras, la malversación de fondos públicos- prevé penas de dos a diez años e inhabilitación absoluta perpetua para cargos públicos para “el funcionario público que sustrajere caudales o efectos cuya administración, percepción o custodia le haya sido confiada por razón de su cargo. Será reprimido con la misma pena el funcionario que empleare en provecho propio o de un tercero, trabajos o servicios pagados por una administración públicaâ€.
En cuanto a “Exacciones ilegales y Concusión†el Código Penal reprime -en su artÃculo 266- con prisión de uno a tres años e inhabilitación especial de uno a cinco, al funcionario público que, abusando de su cargo, exigiere o hiciere pagar o entregar indebidamente, por sà o por interpuesta persona, una contribución, un derecho o una dádiva o cobrare mayores derechos que los que corresponden.
FUENTE-primeraedicion.
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