
Paredes silenció el Monumental y Boca celebró ante River.
Con un penal del volante central, el Xeneize se quedó con el Superclásico, estiró su racha positiva y terminó con el invicto del River de Coudet.
Boca Juniors le ganó 1-0 a River Plate el Superclásico de la 15ª fecha del Torneo Apertura 2026, disputado en el estadio Monumental gracias a un gol de Leandro Paredes de penal.
En un estadio Monumental repleto, con un marco digno del Superclásico, Boca se quedó con la victoria ante River porque no falló cuando tuvo su oportunidad. Fue un partido caliente y parejo, en el que cada uno buscó la victoria a su manera y que se definió con un penal en el cierre del primer tiempo.
El partido tuvo unos pocos momentos de buen juego, pero mucha intensidad de Superclásico. Fue luchado y Boca lo ganó porque hoy es un equipo más consolidado que River, sobre todo a partir de su mediocampo y del aporte total de Miguel Merentiel, que no se reduce al ataque.
Con un once titular bien ofensivo, gracias a los ingresos de Kendry Páez y Juan Cruz Meza, River salió a tomarlo del cuello a Boca. Se plantó en campo rival desde el minuto uno y buscó atacar con todos sus jugadores. Pero no fue profundo y con el correr de los minutos el ritmo del juego bajó, lo que benefició al visitante.
Boca aprovechó los cortes por faltas en un encuentro que tomó temperatura con el correr de los minutos. Eso perjudicó a River, que no tuvo sus mejores pasajes cuando acumulaba pases y sumaba futbolistas en ataque.
Entonces, a partir de la segunda mitad del primer tiempo, el visitante se acomodó mejor al clásico y por eso generó las mejores ocasiones de gol. Encontró espacios entre el mediocampo y la defensa del local y apretó bien en los últimos minutos. Así, generó la jugada del penal que no desaprovechó Paredes.
La lesión de Sebastián Driussi en el comienzo complicó los planes de Coudet, porque el delantero es su referencia de área no solo por presencia, sino por técnica para asociarse. Sin él, los intentos en el área de Leandro Brey se redujeron al sacrificio de Facundo Colidio y de Maxi Salas. Luego, cuando ingresó Freitas en el complemento, recuperó algo de frescura, pero no alcanzó.
El mediocampo de Boca, la gran fortaleza del equipo, tardó en acomodarse a la tarde del Monumental pero cuando lo hizo Paredes dominó el juego y los tiempos. El 5 campeón del mundo no brilló, pero con carácter y jerarquía copó la parada.
Los cambios obligados de River en esa zona, más allá del buen intento de Coudet de jugar con hombres de ataque, complicaron el panorama para el local. El ingreso de Giuliano Galoppo en lugar de Meza tampoco sirvió para encontrar soluciones, porque River generó más ataques por verticalidad y ambición que por volumen de juego.
En la última jugada del partido, los de River reclamaron penal sobre Lucas Martínez Quarta tras recibir un empujón por parte de Lautaro Blanco, pero el árbitro, tro Darío Herrera, optó por no sancionar.
Más allá de las polémicas, Boca ganó el Superclásico de visitante porque no falló cuando el partido le dio la oportunidad. River perdió porque no fue profundo y tampoco fue contundente las pocas veces que llegó con peligro.