
Atentado en Australia: confirmaron que los perpetradores de la masacre que mató a 16 personas son padre e hijo
La postal de Bondi Beach, sinónimo de sol y convivencia, se destruyó por una ráfaga de balas que convirtió la alegría de Jánuca en la escena del crimen más brutal de Australia en décadas
La postal de Bondi Beach, sinónimo de sol y convivencia, se destruyó por una ráfaga de balas que convirtió la alegría de Jánuca en la escena del crimen más brutal de Australia en décadas. El domingo, una celebración de la festividad judía dejó un saldo de 16 víctimas fatales, incluido un niño de 12 años, y alrededor de 40 heridos.
La investigación desmanteló la incertidumbre sobre los agresores, lo cual reveló un dato que conmociona: el ataque terrorista lo orquestó un dúo familiar, un padre de 50 años y su hijo de 24, Naveed Akram, un estudiante de origen pakistaní.
Antes de conocerse las identidades, la naturaleza del ataque provocó una reacción inmediata del exterior. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no esperó, calificó el asalto de manera contundente:»Ese fue un ataque terrible. Y ese fue un ataque antisemita, obviamente».
Esta condena la reforzaron las propias autoridades australianas, quienes clasificaron el acto como un acto terrorista con una clara motivación antisemita, un detalle que subraya la naturaleza selectiva del horror desatado en Bondi Beach.
La secuencia de la masacre, en la que el padre terrorista resultó abatido, se documentó con una frialdad técnica que hoy sirve como prueba. Un video capturado por un dron mostró la vista aérea del puente, donde el hombre de 50 años continuó disparando hasta que la policía lo neutralizó.
El comisario de policía de Nueva Gales del Sur, Mal Lanyon, confirmó el destino de los perpetradores: “El hombre de 50 años falleció. El de 24 años se encuentra actualmente en el hospital”. El padre, uno de los 16 muertos, cayó en la escena.
La investigación no solo identificó a los autores, sino que reveló la magnitud de su plan: agentes especialistas encontraron dispositivos explosivos improvisados en el vehículo de uno de los sospechosos, lo que sugiere un terrorismo planificado para una destrucción aún mayor.
El ministro de Salud de Nueva Gales del Sur, Ryan Park, resumió el sentir de la nación al contrastar la maldad vista con la respuesta civil: “Lo que vimos fue lo peor de la humanidad, pero al mismo tiempo, lo mejor de la humanidad”.
Mientras el Gobierno argentino se sumó a la condena internacional, calificó el antisemitismo como “una amenaza grave contra la convivencia democrática”, la tragedia de Bondi Beach se erige como un sombrío recordatorio del resurgimiento del extremismo y la intolerancia en el mundo.